La higiene del sueño consiste en una serie de normas y hábitos destinados a propiciar el sueño, y se pueden resumir en:
- Procura levantarte y acostarte cada día a la misma hora, ya que así habituarás a tu cuerpo a una rutina que facilitará el sueño.
- Haz
ejercicio regularmente, por la mañana o a primera hora de la tarde,
evitando realizarlo antes de dormir. Además, aprovecha ahora que empieza
el buen tiempo y sal a la calle, porque exponerse a la luz natural
estimula la producción de melatonina, una sustancia que
favorece el sueño. - Mantén unas buenas condiciones en la habitación: una temperatura adecuada, poco ruido y nada de luz ayudan a conciliar el sueño. Evita los relojes o aparatos que proyecten luces o sonidos.
- Usa la cama sólo para dormir. No leas, estudies o veas la tele en ella, porque el cerebro asociará ese lugar con esas actividades.
- Es importante relajarse y estar cómodo. Asegúrate de disponer de un colchón y una almohada cómodos y de disponer de sábanas y mantas para no pasar ni frío ni calor. Un baño caliente antes de acostarse facilita el sueño.
- No realices actividades que puedan alterarte antes de acostarte, tales como ver determinadas películas o discutir.
- No te vayas a la cama justo después de comer ni estando hambriento. Evita las cenas copiosas.
- No duermas más de media hora durante el día y prescinde de la siesta si tienes problemas de sueño.
- No permanezcas en la cama si después de media hora no consigues quedarte dormido. Es preferible levantarse y quedarse viendo la tele hasta que nos entre el sueño.
- Evita el tabaco, el alcohol y las pastillas para dormir. No tomes cafeína seis horas antes de acostarte. Asimismo, toma los medicamentos cuando tu médico te lo diga. Algunos nos inducen a un estado de alerta, mientras que otros producen somnolencia. Por eso es importante no variar los tiempos de toma.
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